La mejor estrategia de litigio comienza, con frecuencia, antes de que exista un proceso judicial. Documentar decisiones, definir obligaciones con claridad y establecer mecanismos de comunicación reduce incertidumbre y facilita la búsqueda de soluciones.
Cuando surge una diferencia, una evaluación temprana de hechos, documentos y objetivos ayuda a decidir si conviene negociar, mediar, arbitrar o acudir a los tribunales.
Este contenido es informativo y no constituye asesoría legal para un caso particular.